Banco de México y un gobierno de izquierda

Desde los lugares comunes y las simplificaciones que las ideologías trasnochadas brindan a ojos poco entrenados, podría pensarse que un banco central autónomo con la responsabilidad de determinar el circulante primario de una economía -el dinero pues- y el costo de acceder a este para combatir la inflación es antitético respecto de una economía centralizada y planificada.

Sin embargo, mucha agua ha transcurrido desde la caída de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y probablemente el tiempo haya sido el suficiente para identificar que los gobiernos unipersonales y con una toma de decisiones vertical suelen ser más propensos a equivocarse, porque la información ha procesar para tomar decisiones es demasiada y el sesgo personal solo uno, más aún en temas de política monetaria, por lo que las probabilidades de equivocarse aumentan. 

Por lo tanto, diseños institucionales que favorezcan el intercambio de puntos de vista y participación plural de actores en gobiernos de izquierda o derecha suelen tener mejores resultados.

El Banco de México surgido en abril de 1994 no solamente buscó sacar de las manos del presidente y el secretario de hacienda las decisiones de política monetaria y colocarlas en manos de expertas y expertos quienes deben deliberar antes de arribar a una postura institucional, también prohibió que el gobierno federal pueda utilizar los recursos del banco central para financiar su proyecto político y por supuesto se estableció que el objetivo del banco central mexicano era el control de la inflación, el cual debe estar 3%+/- 1 punto porcentual. 

Desde entonces y hasta mediados de 2021 la inflación en México había sido una variable que observar, pero no el centro de la preocupación de la economía nacional. El éxito del Banco de México es incuestionable. 

No obstante, en diciembre de 2018 arribó el primer gobierno de izquierda del país, ¿hay atisbos de cambios? 

La amplia y plural coalición electoral de partidos políticos, grupos y actores sociales que el presidente López aglutinó en torno a su liderazgo permitió a su proyecto político arrasar en las urnas y hacerse con una amplia mayoría legislativa. 

En un entorno de esta naturaleza era de esperarse que la impronta transformadora del presidente López y su espíritu de izquierda se hiciera sentir con fuerza en todo el contexto institucional nacional y Banco de México no fue la excepción. 

Si bien al inicio de la administración algunos legisladores buscaron la estridencia mediante declaraciones en favor de quitar la autonomía al banco central nacional, rápidamente las declaraciones del presidente cambiaron los términos de la discusión, las cuales versaron sobre la importancia de estimular el crecimiento económico a través de las decisiones de política monetaria del Banco de México.

Señalar al Banco de México como responsable del crecimiento económico y del combate a la inflación, es decir, un mandato dual, era un tema prohibido en administraciones sexenales pasadas, casi un tabú. 

Con todo, en noviembre de 2018 Gerardo Esquivel y Jonathan Heath eran ya mencionados en medios como los candidatos del presidente López para sustituir a los subgobernadores Roberto del Cueto Legaspi y Manuel Ramos Francia. 

Los cuestionamientos a Gerardo Esquivel y Jonathan Heath se centraron en su postura por transitar a un Banco de México con mandato dual, la separación de la emisión de dinero primario de los intereses políticos del gobierno en turno y el respeto a la autonomía del instituto central. El 23 de enero de 2019 Jonathan Heath y Gerardo Esquivel se convirtieron en subgobernadores del Banco de México. 

Ambos subgobernadores, han sido funcionarios excepcionales, independientes y probos, han sido consistentes en su postura a favor de un Banco de México con un único mandato, el combate a la inflación; no han coqueteado con la idea de que el banco central sea la caja chica del gobierno federal y aunque hayan mostrado una mayor parsimonia al aumento de las tasas de interés interbancarias como -típico- medicamento antiinflacionario, tampoco puede acusárseles de laxos o faltos de argumentos técnicos para sustentar su postura.

Sin embargo, si son responsables de conformar una Junta de Gobierno plural, una donde existen voces que tratan de atemperar decisiones doctrinarias y otras que amortiguan las pulsiones optimistas heterodoxas. Lo cual se reflejó en las primeras decisiones de política monetaria del banco central mexicano. 

Por ejemplo, en la decisión de política monetaria del 7 de febrero de 2019 se rompió con el ciclo alcista en el valor de la tasa interbancaria a un día, iniciado en diciembre de 2017, ya que este se mantuvo en 8.25%. 

Pareciera que la revisión de los diagnósticos macroeconómicos con los que las y los subgobernadores tomaron decisiones de política monetaria habían tenido una interpretación diferente a la ortodoxia con la que sus compañeros de la Junta de Gobierno lo habían venido haciendo.

El 20 de diciembre de 2018 la votación fue unánime “a favor de aumentar el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 25 puntos base a un nivel de 8.25%”. Mientras que el 7 de febrero de 2019 la votación fue “Alejandro Díaz de León Carrillo, Irene Espinosa Cantellano, Gerardo Esquivel Hernández, Javier Eduardo Guzmán Calafell y Jonathan Ernest Heath Constable votaron a favor de mantener el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en un nivel de 8.25%”.

Cierto es que en los meses posteriores el mundo comenzó a sufrir presiones inflacionarias consecuencia de la pandemia por el Covid-19, sin embargo, la cuarta transformación encabezada por el presidente López va a dejar como legado una Junta de Gobierno tan profesional como siempre, pero con perfiles plurales, lo cual fortalece a la institución, ya que hay más puntos de vista que escuchar.

*Minutas de las decisiones de política monetaria del Banco de México, en https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/minutas-de-las-decisiones-de-politica-monetaria/minutas-politica-monetaria-ta.html (Minuta número 64. Reunión de la Junta de Gobierno del Banco de México, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 20 de diciembre de 2018)

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