¿Por qué valió tanto la pena el show de Interpol?

Por: Mariana Maez

La noche del 28 de mayo el Palacio de los Deportes vislumbró un escenario minimalista, iluminado por un melancólico azul y un apasionado rojo, característico de la banda alternativa de rock originaria de Manhattan, Interpol. 

Siguiendo el esquema tradicional de los conciertos, el evento comenzó a ritmo de Dry Cleaning, los teloneros ingleses de post-punk quienes abrieron el apetito musical de la audiencia, a la par que la pista y las gradas se llenaban cada vez más hasta alcanzar su capacidad total.

El setlist delataba la extensa preparación que ha tenido la agrupación para complacer al público con su esperado regreso tras la pandemia. Con una mezcla de clásicos como Evil, del aclamado álbum Antics, cuya esencia se encuentra en las líneas de bajo, al igual que Obstacle 1, canción que popularizó a la banda en 2002. Entre los temas estrellas, se encontraban sus más recientes lanzamientos: Toni, Fables y Something Changed, los cuales dejaron ver un estilo adyacente al sonido habitual presentado en el séptimo álbum The Other Side of Make-Believe.

Omitiendo la ausencia de Sam Fogarino (baterista) Paul Banks(vocalista y guitarra rítmica) y Daniel Kessler (guitarra principal) junto a los demás músicos, brillaron en una envolvente calidez humana que solo México sabe dar.

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