Tipificar violencia vicaria, el nuevo esfuerzo

Por: Beatriz Hernández

Las mujeres han realizado una revolución silenciosa dentro del sistema patriarcal teniendo avances tangibles en todos los ámbitos, pero al mismo tiempo la violencia en su contra y de sus hijos e hijas, las vulnera en forma persistente, en muchos casos desde el seno familiar.

Familias desintegradas en el que el hombre es el agresor y aún después de la separación mantiene violencia y amenazas, incluso con los hijos, es una expresión de esa violencia que ahora se busca acotar con una nueva legislación.

Se trata de tipificar la denominada violencia vicaria, es decir aquella ejercida por la ex pareja de una mujer, en forma de presión y hostigamiento vía otra persona, que en la mayoría de los casos es contra los hijos, para afectarla a ella y seguir causando dolor y miedo. 

Esta paradoja, de avance de derechos y bloqueo al sano desarrollo de las mujeres caracteriza a diferentes sociedades. En nuestro entorno, la violencia en el hogar se incrementó como válvula de escape durante el confinamiento.

Es un fenómeno con raíces profundas que se ha expresado con crudeza. En respuesta se hace necesaria una defensa organizada de las propias mujeres, en conjunto con instituciones y gobiernos.

El actor con mayor poder de decisión para frenar la agresión es el hombre y su capacidad para entender y asumir la igualdad sustantiva como el mejor estado de desarrollo con su pareja y su familia.

La violencia nunca es la vía. Nos ha costado mucho trabajo entenderlo como sociedad.

Hay múltiples casos de violencia vicaria en que se mantiene la agresión psicológica, física, patrimonial, entre otras, vulnerando a hijos, hijas o cualquier otra persona, con el fin de seguir afectando a la ex pareja, mostrando una supuesta superioridad o dominio machista.

Como sociedad requerimos dotar a cada persona de mecanismos de contención emocional para sostener relaciones sanas, y aún con la ruptura, aceptación de la realidad. En caso contrario, la agresión puede terminar en feminicidio, y afectación directa a los hijos.

El Congreso de Zacatecas tipificó la violencia vicaria en su Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia. En la CDMX hay trabajos concretos para avanzar en el tema, y en el Congreso de la Unión también para incorporarlo a las normas federales. 

Son acciones necesarias dirigidas a la protección de la mujer y que sancionen ese tipo de violencia con limitaciones en el ejercicio de la custodia o la convivencia con los hijos, limitaciones en los derechos civiles, políticos e incluso la pérdida de la libertad. 

Tenemos que trabajar para tener relaciones entre iguales. Dar visibilidad a los avances y aportes concretos de las mujeres, respetar su trabajo y ampliar oportunidades. 

Y entrar al espacio del hogar para sensibilizar y hacer entender que la violencia en el hogar es igualmente inaceptable.

Siempre comprometida con la causa de la defensa. La convocatoria es a informarnos y organizarnos para hacer una mayor protección. Ante indicios de violencia es necesario pedir ayuda, Tenemos la mano extendida para hacerlo.

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